ProVeg apoya las críticas de Alberto Garzón al modelo de las macrogranjas


La organización por la conciencia alimentaria pide al Gobierno que deje de financiar
la promoción de carne roja y procesada

ProVeg España celebra que el ministro de Consumo, Alberto Garzón, se haya hecho eco de la situación de las macrogranjas, denunciando en una entrevista en ‘The Guardian’ que estas instalaciones “contaminan el suelo, el agua y luego exportan esta carne de mala calidad de estos animales maltratados”.


La organización por la conciencia alimentaria espera que estas declaraciones sean una invitación a escuchar las iniciativas de ONG para reducir la producción y consumo de productos animales. También confía en que no solo el Ministerio de Consumo trabaje en una transición alimentaria, sino también el MAPA, y que en un futuro próximo esta forme parte de las agendas políticas climáticas y sanitarias. Desde ProVeg España inciden en la necesidad de incentivar el descenso del consumo
de carne desde diferentes puntos:

  1. Poner fin a las subvenciones de las campañas de promoción de consumo de
    carne y lácteos. Campañas como #LetsTalkAboutPork o #HazteVaquero, se
    han llevado millones de euros para promover el consumo de carne roja y
    procesada que ya se consumen por encima de las recomendaciones sanitarias.
  2. Impuesto de carbono. Un IVA que refleje el impacto medioambiental de cada
    producto. A mayor huella, mayor IVA. Así, habría que reducir el IVA de
    alternativas vegetales y subir el de carne y lácteos de origen animal.
  3. Mejora de las guías nutricionales. Estas deben de reflejar el concepto de “dieta
    planetaria” y priorizar el consumo de proteína vegetal frente a la animal. Un
    ejemplo a seguir sería la guía alimentaria de Canadá. Debemos defender que
    las dietas vegetales son 100% saludables.
  4. Las instituciones públicas deben reflejar el compromiso de reducción de
    consumo de carne. Opciones plant-based en todos los comedores de
    instituciones públicas, reducción de la cantidad de carne servida, menús plant-
    based por defecto en los eventos oficiales para predicar con el ejemplo, etc.
  5. Etiquetado que ayude a las personas a elegir opciones más sostenibles y
    saludables. Un etiquetado que refleje el impacto medioambiental de la
    producción de cada alimento (eco-score).
  6. Inversión en desarrollo de alternativas plant-based y cultivadas. Tenemos
    empresas maravillosas creando la alimentación del futuro. Apostar por la
    proteína alternativa es necesario y urgente.
  7. Fin de las subvenciones a la ganadería industrial. El dinero de la PAC debe
    destinarse a la transformación de producciones y cultivos, no a seguir
    subvencionando el sacrificio de millones de animales y el ecocidio. España
    debe dejar de ser el establo de Europa y China.
  8. Establecer objetivos concretos de reducción de consumo de carne en las
    NDCS. Igual que existe para la transición energética y el desperdicio de comida,
    deben concretarse objetivos específicos para la transformación proteica.
  9. Dejar de poner trabas al crecimiento de las alternativas plant-based y proteger
    el etiquetado de las mismas. No puede ser que sigamos perdiendo tiempo
    argumentando si una hamburguesa vegetal se puede o no llamar
    hamburguesa.
  10. Campañas de promoción de una dieta planetaria, que apueste por cereales
    completos, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, semillas y otras fuentes de
    proteína vegetal, además de reducir a mínimos el consumo de productos
    animales.

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