AHDB analiza las perspectivas del sector cárnico británico tras el Brexit


AHDB Beef & Lamb, la organización para el sector del ovino y vacuno en Inglaterra ha elaborado un informe en el que analiza los diversos escenarios que pueden producirse en el sector cárnico británico tras el Brexit, incluyendo la perspectiva de una salida no pactada de la UE.

Según este informe, la falta de acuerdo con la UE podría tener un enorme impacto en el comercio de productos agropecuarios del Reino Unido e implicaciones para todos los sectores agrícolas.

En el caso de la carne de vacuno, el informe revela que las exportaciones del Reino Unido a destinos extracomunitarios han aumentado, recientemente, especialmente los cortes y casquería que tienen menor demanda en el mercado nacional británico, pero que son altamente valorados en China y en África occidental, por ejemplo. La continuidad de esta tendencia podría mejorar los rendimientos de la industria, ya que maximiza el aprovechamiento de la canal y la previsión es que la demanda se incremente en los próximos años. Sin embargo, los destinos asiáticos cuentan con la competencia de Australia y Nueva Zelanda, países que ya cuentan con acuerdos de libre comercio en China, además de los incrementos de producción de países como Estados Unidos y Argentina, que prevén aumentar sus niveles de comercialización internacional. 

En cuanto a la UE, si se imponen aranceles a las exportaciones de carne de vacuno, este hecho limitaría la actividad, puesto que las tarifas arancelarias podrían ser tan altas como el coste de producto en sí mismo, si no más. En un escenario de ‘no acuerdo”, Reino Unido tendría que registrarse como país tercero, con certificados sanitarios de exportación aprobados por la UE. En el mercado doméstico, también tendría consecuencias, ya que el Reino Unido es un importador neto de carne de vacuno, por lo que los aranceles a las importaciones tendrían un importante efecto, pero las consecuencias positivas serían la mejora de los márgenes de los productores de carne (en igualdad de condiciones) y la incentivación de la producción interna para abastecimiento doméstico.

Por otro lado, si el Reino Unido decidiese no imponer aranceles a las importaciones de vacuno de la UE, estaría obligado a hacer lo mismo para todas las carnes importadas, incluyendo aquellas fuera de la UE, lo cual impulsaría un mayor aprovisionamiento y un descenso de los precios.

Entre 2013 y 2017 el Reino Unido exportó un promedio de 156.000 toneladas de vacuno con un valor de 456 millones de libras. Las exportaciones a la UE representaron un promedio del 82% del total. Irlanda y Países Bajos son los destinos clave para la exportación, ya que suponen algo más del 50% del total. En cuanto a las importaciones, Irlanda es el proveedor dominante, con una media del 63% del mercado.

Según este informe, elaborado en el mes de enero de 2019, en dicha fecha no hay información disponible sobre las tasas a las que podrían estar sujetas las exportaciones del Reino Unido, en caso de un Brexit sin acuerdo. Este factor, unido a las barreras no arancelarias como los sistemas sanitarios y fitosanitarios serían las principales problemáticas.

En cuanto al cordero, las exportaciones podrían verse muy afectadas si entran en juego los aranceles. Las canales constituyen una parte importante de lo que el Reino Unido exporta a la EU y podrían enfrentar a aranceles de entre el 45 – 50% del precio de la carne, lo que sería un golpe para los precios competitivos en el mercado de la exportación. Una evaluación de impacto ha demostrado que los precios internos de la carne de ovino probablemente caigan en estas circunstancias y que se reduzcan considerablemente los ingresos de los ganaderos. Los aranceles y la certificación sanitaria de exportación también pueden interrumpir el comercio transfronterizo irlandés, ya que alrededor del 40-50% de los corderos de Irlanda del Norte son enviados al sacrificio en la República.

Sin embargo, existen oportunidades en destinos extracomunitarios, especialmente con el aumento estimado de las clases medias en la región Asia-Pacífico, aunque debería tenerse en cuenta la fuerte competencia de Nueva Zelanda y Australia, dada su proximidad al mercado asiático y que sus costes de producción son menores. Hacia Occidente, Estados Unidos y Canadá también podrían ofrecer perspectivas de exportación.

Las exportaciones de ovino han ido creciendo en los últimos cinco años. La UE es el principal destino, con Francia y Alemania como principales socios comerciales.  En cuanto a la importación de ovino al Reino Unido está dominada por los envíos desde Oceanía, siendo Irlanda el principal proveedor europeo. Cabe destacar que la mayoría de las importaciones son de productos congelados, mientras que las exportaciones son mayoritariamente de productos frescos.

En el mercado doméstico, la autosuficiencia del Reino Unido ha alcanzado prácticamente el 100% en 2017. Sin embargo, no toda la carne de ovino que se produce es demandada internamente. La producción de piernas de cordero es insuficiente para el consumo doméstico y proviene de la importación. Si se incrementase la producción de pierna de cordero, esto provocaría un aumento de otros productos cárnicos de ovino, que deberían ser exportados, por falta de demanda interna.

En un escenario sin acuerdo, el Reino Unido estaría sujeto a aranceles y a las consiguientes consecuencias sobre los precios. El acceso a mercados extracomunitarios puede ser complicado en función de la competencia de los principales exportadores: Australia y Nueva Zelanda, que cuentan con costes de producción más bajos. 

Por otro lado, está en cuestión la certificación sanitaria, sin la cual el comercio entre la UE y el Reino Unido no será posible si no hay acuerdo de salida, por lo que esto podría, potencialmente, detener las exportaciones de carne de ovino a la UE durante un periodo de tiempo indeterminado. 

China es actualmente el mayor importador de carne de ovino a nivel mundial y tiene acuerdos de libre comercio con Australia y Nueva Zelanda, lo cual destaca aún más los desafíos a los que se enfrenta el Reino Unido a fin de competir con estos exportadores. 

En conclusión, un escenario de salida de la UE sin acuerdo plantea importantes retos al sector cárnico británico, con importantes incertidumbres, tanto para las relaciones comerciales con la UE, como para la competitividad en mercados extracomunitarios.

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