El etiquetado de alimentos debe respetar el derecho de los consumidores a saber lo que comen

Chile comparte en la FAO su experiencia de etiquetado de alimentos poco saludables

El senador Guido Girardi explica la iniciativa del Ministerio de Salud chileno para luchar contra los alimentos poco saludables.

El etiquetado convencional de los alimentos poco saludables está diseñado para mantener la asimetría de información entre el productor, que es quien sabe lo que realmente contiene el paquete, y el consumidor que no sabe lo que está comiendo, denunció hoy en la FAO el senador chileno Guido Girardi.

Ante las alarmantes tasas de obesidad y sobrepeso que sufre casi el 50 por ciento de los niños de seis años del país, Girardi impulsó una ley que pretende luchar contra la falta de información y la publicidad engañosa. La iniciativa incluye una medida concreta que los propios niños ayudaron a diseñar: unas etiquetas en forma de disco negro que indican los niveles de azúcar, grasas, sal y calorías de los alimentos y hacen más comprensible para los consumidores las cualidades nutricionales de lo que eligen.

“Esta ley no es solo una ley de etiquetado, sino un ecosistema que pretende establecer la posibilidad de que los consumidores sepan lo que van a comer, porque es un derecho humano”, afirmó el senador en declaraciones tras su participación en un evento sobre el papel de los parlamentarios en la mejora de la nutrición en todo el mundo. “Yo soy médico y a menudo no entiendo si un alimento es saludable o no, porque no entiendo lo que significa que tenga unos determinados niveles de sal, o de azúcares”, destacó.

La ley, afirmó, era necesaria porque “los productos basura existen en todas partes”. “La industria no solo no se quiere autorregular sino que no quiere ningún tipo de regulación, ni siquiera un etiquetado decente que las personas puedan comprender, y eso es inaceptable”, añadió.

Según la nueva ley chilena, además de especificar claramente los niveles de los cuatro elementos considerados más peligrosos (azúcar, grasa, calorías y sal), los alimentos que no sean considerados sanos tampoco pueden hacer publicidad en televisión e internet, no pueden incluir juegos o reclamos como dibujos o personajes animados, no se pueden vender en los colegios y tampoco pueden acceder a programas de compras públicas.

Para el senador, esta ley ha generado un incentivo para que la industria se reoriente a la venta de productos más saludables y cambios de consumo en el 20 por ciento de los consumidores.

“Los niños que hoy tienen sobrepeso u obesidad tienen un alto riesgo de sufrir enfermedades como infartos, accidentes vasculares, hipertensión, diabetes y cáncer en el futuro, y de morir por esas causas”, dijo. La mala alimentación, insistió, contribuye a aumentar los gastos sanitarios insostenibles de la mayor parte de estados del planeta.

Un modelo para otros países

El senador destacó el papel “fundamental” que desempeña la FAO como agente global de prevención de enfermedades. “Lo que no es aceptable es que sean los alimentos los que hagan daño a las personas. Los alimentos deben contribuir a una mejor calidad de vida y ser vectores para evitarlas”, afirmó.

“Trabajamos mucho con la Academia Chilena de Ciencias, con la Sociedad Chilena de Pediatría y con los equipos nacionales de salud para establecer los niveles altos de cada elemento, y los validamos por la Organización Mundial de la Salud”, explicó Girardi invitando a otros países a aprovechar esa experiencia y a replicar su modelo. “Si lo hicimos en Chile, se puede hacer en otros lugares. Pueden tomar un etiquetado distinto, pero ya tienen un modelo concreto que pueden visualizar”.

En ese sentido, el Embajador de España en Italia, Jesús Gracia Aldaz, destacó que la próxima Cumbre Parlamentaria Mundial contra el Hambre que se celebra en Madrid a finales de octubre es una excelente oportunidad para que los países compartan experiencias de este tipo que se concreten en medidas legislativas concretas.

El evento se enmarca en el trabajo realizado por la FAO con parlamentos de todo el mundo. Hasta la fecha, la FAO trabaja con más de 30 Alianzas Parlamentarias en Africa, Asia, América Latina y Caribe y Europa. Estas alianzas tienen como objetivo ayudar a posicionar el tema de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en las agendas políticas y legislativas a nivel nacional.

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